jueves, 19 de enero de 2017

Mi último día en el museo...

Aún recuerdo aquel día, ese día en el que una etapa en mi vida se cerraría.. Decirle adiós a un lugar tan importante para mí fue difícil...

"Areli, tenemos algo que decirte", fueron las palabras que escuché del encargado de Recursos Humanos, junto con la jefa del departamento de comunicación y del director del museo en el que trabajaba...

Al principio no sabía a qué se referían, ¿acaso hablarían del horario extendido o quizás de algún error que cometí?, varias cosas pasaron por mi mente pero a ninguna de ellas le atiné... Cuando el director comenzó a decir que la cultura en México estaba pasando por una crisis pude imaginarme de que se trataba aquella reunión..

Las palabras llegaron y yo al principio no lo asimilaba del todo, pero cuando me di cuenta del grado de importancia que esa pequeña reunión tenía sólo pude decir.. "Gracias".

Daba las gracias por la oportunidad que me habían dado, de aprender, de conocer, de desarrollarme laboralmente. No sé me ocurrió más que decir y con un sentimiento un poco extraño, (de aquellos en los que no entiendes muy bien que está pasando) subí a despedirme, no era la única a la que le habían dado la noticia, incluso antes de mí hubo una compañera más y cuando subí todos ya sabían de que se trataba..

Nunca olvidaré los rostros de mis compañeros y amigos a los que les dolía que nos fuéramos, no teníamos ni idea y mucho menos estábamos preparados, creo que eso fue lo más difícil de todo, sabíamos que las cosas administrativamente no estaban bien pero nada nos hubiera preparado para un momento tan amargo cómo el que habíamos de enfrentar.

Fue entonces donde me pregunté ¿porque tengo tanta paz? recordé que lo había dejado en manos de Dios y que incluso antes de llegar al trabajo había orado para que se cumpliese su voluntad en mi vida, a pesar de eso, no pude evitar sentirme triste, triste de abandonar a mis amigos y a aquel lugar el cuál había sido un tipo escuela para mí...

No me quedó de otra más que tomar mis cosas de mi locker y despegar aquella estampa que meses antes había comprado y que me recordaba algo muy importante: "Dios cuida de mí" fue como una especie de palmada en el hombro diciéndome... "Tengo algo mejor para ti, no te preocupes"--
...

Y con esta frase me fui, recordando sus promesas y su compañía a pesar de qué en el momento no veía las cosas tan claras...

Siempre recordaré a mi equipo, lo mucho que nos esforzábamos por aprender, por ser valorados, por defender nuestro lugar en el museo, los dones y talentos que cada uno de nosotros tiene y que pude ver a lo largo del tiempo... Lo difícil de dar una visita mediada y cómo superé mi miedo escénico... Sin duda los planes de Dios son perfectos y hay que recordarlos a cada momento...

-Are-

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